Un eclipse es un fenómeno astronómico que se produce cuando el Sol, la Tierra y la Luna quedan alineados.
La magnitud de un eclipse es la fracción del diámetro solar ocultada por la Luna en el instante del máximo. Aunque científicamente un eclipse es un eclipse y ya está, hay que decir que a cada evento siempre se le une, o más bien, se le envuelve un manto de vida. Para los chamanes, en cambio, un eclipse es la fase perfecta para hacer conjuros para el amor y la buena suerte.
Normalmente hablamos de eclipses de Sol y de Luna, que ocurren solamente cuando el Sol y la Luna se alinean con la Tierra. Si la fuente de luz es el Sol, el objeto opaco es la Luna y si detrás de ésta ponemos a la Tierra, podemos obtener un eclipse de Sol. Un eclipse de sol puede describirse como la ocultación gradual del disco solar por la oscura silueta de la Luna cuando ésta, en su movimiento mensual a lo largo del zodiaco, da alcance al Sol cubriéndolo total o parcialmente. En los eclipses parciales de sol el efecto en la Tierra es casi imperceptible a lo largo de las varias horas de duración, y sólo el uso de filtros especiales que nos permitan mirar al Sol sin riesgo para la vista puede mostrarnos lo que está sucediendo. Los eclipses nos brindan una oportunidad de ver a la atmósfera exterior del Sol, la corona solar.
Los eclipses de Luna, ocurren cuando nuestro satélite natural se sumerge completamente en el cono de sombra de la luz del sol proyectado por la Tierra en el espacio. Durante un eclipse total de luna, la Tierra ocultara al Sol completamente, lo que tiene el curioso efecto de teñir la Luna de un rojo sangre. Un eclipse lunar es un evento astronómico que sucede cuando el planeta se interpone entre el Sol y la Luna, es decir, cuando la Luna entra en la zona de sombra de la Tierra. Esto sólo puede ocurrir en la fase de Luna llena.
Los eclipses son fenómenos relativamente poco frecuentes, pero de indudable interés para el observador del cielo. En el caso de que tengamos la suerte de poder acudir a un lugar donde se dé el eclipse total de sol, cuando comienza la totalidad uno puede mirar el eclipse sin más: la luz de la fotosfera solar ha desaparecido, ocultada por la Luna, y lo que podemos ver entonces es la luz tenue y blanquecina que emiten las capas exteriores de la atmósfera solar, una amplia corona que se extiende mucho más allá del disco, y que es un espectáculo único de los eclipses. Mientras la Luna se mueve en su órbita, la posición de la sombra cambia, de modo que los eclipses totales de Sol usualmente duran un minuto o dos en un lugar determinado. Los eclipses parciales, aunque no tan misteriosos o dramáticos como los eclipses totales, son siempre interesantes.
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